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quietos

repito mi nombre y un cuerpo cae ahogo un grito silencio ESTOY SOLO Percibo los últimos espasmos en el fuelle de su pecho. El aire entra cortado, mi respiración reacciona entre cortada. La quietud conquista cualquier resabio de electricidad y el silencio es quebrado por el aullido de mi parálisis. Un cuerpo cae

(estoy solo) Tanto silencio me ensordece me vibra la cabeza el aire no corre no camina no se mueve no entra ni sale el fuelle no sube no baja la sangre no corre no fluye:

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agua de río

banderín chorrea en lo alto raspa la noche de alquiler raspa me ahogo raspan las A reverberan las P punto la noche redobla el cuerpo llanto el perro la orilla punto un nacer ahoga un nacer partido punto

la noche el niño

capas

El tiempo se ha detenido

Un cuerpo cae

Invisible en la ruidosa marabunta, se estampa en las baldosas sueltas salpicadas de papeles, volantes, gomas de mascar. Desde las alturas, es apenas una mancha borrosa impregnada a la calzada una silueta amorfa y latente reflejada en las vidrieras e inmortalizada para siempre en la pantalla de un celular anónimo La cara
de a poco se hunde en el asfalto La textura de la brea se le impregna en las encías Los alaridos de la ciudad aullante de pronto suenan a bandoneón. Una carreta le roza el brazo la campana del tranvía le retumba entre las piernas. Una mezcla de olor a puerto y querosene lo acercan a las profundidades

En la plaza hay fiesta y revolución.

(Es de noche y el cuerpo se derrama hacia los cimientos de los inicios de una historia sin final)

Ahora se escucha solo el sonido de la brisa que brisea las polleras largas que fru fru las voces multicolores y melancólicas

quién te ha dicho

si lo mirás, seguro que te mira (mirame, mirame, mirame) veo veo, ¿qué ves? la viga en el ojo propio es gordita, pero simpática algo debe tener… a caballo regalado no se le miran los dientes mi abuela me decía amor con amor se cura tres son multitud eh oh eh salchichas con puré! cada loco con su tema ¿ya son las cinco? al mal tiempo buena cara hay huevo poché, frito, revuelto y gramajo en la variedad está el gusto pero a mi la cerveza me gusta fría al que madruga dios lo ayuda dos minutos más y perdíamos el tren ¿se lo envuelvo para llevar? a todo se acostumbra uno, menos a no comer te conozco mascarita llevate abrigo, nene, que refresca si no te gusta, cambialo el 12, ¿pasa por acá? ché, vo’, amigo! me vas a matar de un disgusto que el diablo no meta la cola ta-te-ti suer-te-pa-ra-mí ¿a qué hora es el velorio? nunca sé qué decir en esos casos el que calla, otorga la verdad os hará libre

Sobre ruedas

Me deslizo a 40 centímetros del suelo las baldosas flojas me salpican los tobillos el aire frío me corta la piel, y los nudillos se aprietan en el tubo frío y metálico del manubrio.
Doblo en la avenida y, cuando subo al cordón, la luz de mayo me enceguece. Estiro esos segundos sin ver esa fracción de tiempo en suspensión flotando en movimiento en equilibrio y mi sombra que pisa el pasto a mi derecha, me dice desviemos el destino salgamos del camino pautado perdámonos entre los árboles de esta bocanada de verde en medio de tanto run run

Persiguiendo destellos de sol que se filtran entre las ramas dibujando lucecitas en el revés de mis párpados me despego del suelo sobrevuelo las copas más altas saludo a la vieja que riega cactus en un balcón dibujo el mapa de un zoológico desierto me suspendo ante el paso del tren le invento secretos a los pasajeros dormidos